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viernes, 10 de octubre de 2014

Nada, Nadie



NADA, NADIE (tres años de depresión profunda en dónde sólo pude escribir estas letras) Texto incluido en Vitaminas para el cerebro... dentro de sus dos finales.


Ding, dong
¿Quién es?
Soy Nadie.
Pasa y siéntate.
¡No puedo!, no tengo presencia.
Pero tienes peso, siéntate y dime qué te pasa.
Desde hace tiempo, no puedo ser vista.
Quieres decir que nadie te puede ver.
Así es y por eso soy Nadie
Continúa…
Bueno, solo tengo unos amigos que pueden hacerlo, son unos Nadies como yo. Tampoco son fáciles de ver. No estamos habilitados en el sistema y por eso estamos tan parados. La no visión es el no reconocimiento, y eso nos anula en esencia. Por eso, antes de desaparecer, he llamado a esta puerta donde pone se aceptan cualquier tipo de presencias.
Veo que estar parados os duele y el aislamiento os empobrece. ¿A qué renunciarías para poder ser alguien?
A nada, se disfruta tanto siendo Nadie. Al no tener anclajes ni personajes que servir, gozas de gran libertad para elegir lo que quieres vivir.
Bien, y tú o vosotros, los nadie, qué queréis vivir.
La NADA en su absoluta grandeza…
¿Y cuál es esa grandeza?
El TODO, ya que no hay otro destino. Todos somos Nadies en el fondo. Son las formas las que se creen con poder de ser alguien y, por lo tanto, no están en contacto con la verdad. Los Alguien son irreales y absurdos, al igual que las etiquetas de los hombres. O formas o nadie, ¿no lo entiende?
Sí, pero no sé lo que buscas.
Más salud, es muy duro ser despreciados y odiados por el entorno.
¿Salud?
Sí, porque sin forma no encuentro vida en este planeta y está la voluntad de querer desconectar…
Sí, ese es el peligro de los Nadies conscientes de serlo. Entre los muertos no está esta división.
Difícil me lo pones, buscar la forma integradora de los Nadie. Pasa a esta otra silla y descríbeme cómo quieres que sea tu forma.
Alegre, con capacidad de perdonar al instante, capaz de tener sentimientos creativos, viajera, creyente, vital, constante, comunicativa, de corazón y sincera.
Pero si eso es lo que ya eres y lo que tienes.
Ya lo sé, pero he venido a confirmarlo. Tanta soledad me lo había borrado de mi conocimiento directo.
Respira hondo Nadie, eres tan pequeña que has tenido miedo de dejar de ser lo que ya eres. Vete en paz.



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