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jueves, 2 de octubre de 2014

Depresión

 La palabra depresión, es gráfica. Cómo su nombre indica, significa estar bajo una presión. La presión, palabra parecida a prisión, en la mente o en el cerebro, te lleva a estados de angustia, ansiedad, no visión, no descanso, no comprensión. El oxígeno necesario para hacer funcionar las neuronas se convierte en aire comprimido. Esta sensación te llega a anular la visión de la realidad de tú mente o cerebro. Por eso es un bloqueo y por eso acaba anulando la acción, provocando la actitud enfermiza de no poder aguantar la vida, el día a día.  Por eso acaba haciendo mucho daño al Sistema Nervioso Central. Descentrado. Mente submarina o subterránea. Bajo mínimos.

La presión es producida por bloques de pensamientos (da igual su tiempo),  son obstructivos en su mayoría. Casi todos, sin esperanza. Cuando la depresión ya ha llegado a dañar a la persona, (ya tienes diagnóstico médico),  entonces empieza su anulación. La des-personalización, se puede observar, sintiendo cómo las "carpetas" de conocimientos, memorias, sentimientos, intereses del pasado, van cerrándose. El pánico interno es impresionante.   Empieza el periodo de aislamiento, (si ya estás medicado, no sientes dolor, tampoco tienes capacidad de reacción)... Eres absolutamente manipulable, ¡ojo!!!! Pasan cosas. 



He pasado una y sé de qué hablo. Tardas años en volver a recuperar el equilibrio, si consigues salir de ella. Has de volver a re-configurar toda tú vida, desde el cuerpo que con la medicación se deforma o te lo deforman...  kg de hinchazón. Has de volver a sentir emociones gusten o no, has de volver a encontrarte a tí mismo, porque te has perdido por el camino y has de volver a recuperar los archivos, anulados por que sí. Lo dicho, años de trabajo y voluntad para volver a tener forma humana sensitiva e independiente. Es tan duro el trabajo, que la mayoría de quienes la padecen, prefieren no salir de ella y adaptarse al medio desde esta posición de nulidad.

Una vez superada esta experiencia no quieres caer en ella. Limitas extraordinaria-mente las euforias prolongadas y las tristezas consentidas.

 Lo dicho, salir de ahí, roza lo más "milagrito", por lo que he tenido que pasar, así que duele mucho ver cómo se banaliza o ignora el tema.

Lo que más me ayudó a superarla es haber sido una persona pensante y con capacidad para ver su propia mente y sus propios pensamientos.  Su parte, enferma y su parte sana. Es complejo y complicado, pero con entrenamiento posible.

 Dejo esta reflexión escrita por si ayuda a alguien a parar la inercia colectiva y poner límites claros a estados emocionales duros.

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