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martes, 16 de abril de 2013

Digestión del proceso de lectura.

En estos días que no he escrito sobre el viaje de mis letras, he trabajado en él. El escribir un diario bitácora, es un buen ejercicio anti-alzheimer.


Me ha hecho gracia la cantidad de títulos que han aparecido en mi memoria y los recuerdos de los momentos en dónde los leía... también películas, teatro etc... influencias directas.

La memoria selectiva también, me ha devuelto la esencia de libros que cambiaron el enfoque de la atención de mi vida, hasta llegar al "mal del Quijote".

Por ejemplo. Resumen de lo que he aprendido de los libros...

De la mitología "encarné" dos mitos... el de Casandra y el troyano. (Ver la carga de la Hipo-teka = (caballo de madera de muebles de terraza) y no poder hacer nada para evitar los desastres que iban a ocurrir). El ver las cosas por adelantado y no poderlas evitar o controlar me ha costado bastantes horas de psicología junguiana.

De los ingleses, la profunda tristeza por el condicionamiento de nuestras costumbres.

De los españoles,la certeza de que la vida es un sueño y que todo es vanidad. Pero sólo puedes afirmar esto, después de comprenderlos en tus días y tiempo. Sólo cuando lo has dominado, te das cuenta de su poca importancia.

De los catalanes, que la veritat es trova devant del últim mirall... 

De los alemanes, las cuadraturas del cerebro. Lo necesarias que son para que no te ingresen en cualquier psiquiátrico o antiguas casas de reposo... Un montón de cuentos infantiles, algo de absurdo dentro de las mentes pensantes... Seso puro y duro sin marcha atrás.

De los rusos, aquí me paro... por qué de ellos experimenté, la locura de lo que es la vida para los "odd men out"...los sensibles,los inadaptados, los que tienen destinos  disparatados,  los que abren caminos de evolución, atravesando el frío de la muerte-nieve, para llegar al pulso de resucitar cada primavera..flower...  Emociones extremas...por eso somos los más parecidos de Europa...

De los indios de la India, la dualidad de la realidad, historia, universalidad. Los planos de nuestra existencia, su vibración pacífica, la belleza de las visiones circulares, no solo las  lineales.

De los indios americanos, la vivencia de la realidad de la naturaleza humana. Somos energía, nada más que esto. De los novelistas americanos clásicos, su riqueza y simplicidad para retratar vidas humanas. 

Del desierto... la nada. (la hostia en bote) inmensidad, libertad, espiritualidad desde el sentido común y desde la alucinación en estado puro.

Del los chinos, su silencio. Hoy es la poesía que consulto, para entender dónde estoy, o estamos todos...



¡Y yo sólo había pedido aprender a vivir y aprender a amar!. Manda huevos!


El mal empezó, cuando con todos estos saberes  en mi sistema nervioso, tenía que compensarlo, trabajando en los trabajos más extraños de Barcelona, Palamós y Tarragona.

Empecé la otra etapa de Trabajos basura, contratos basuras, a-temporalidad constante, no tener ni idea de cómo iba a pagar (casa-comida), soportar la carga de vivir al salto de la mata durante muchos años. Cuanto más alto tenía el listón de conciencia mundial, más abajo me iba yo... Bueno, lo que hay ahora pero en el 2003. 

En este trayecto, probé lo que en mi vida me había atrevido a hacer o a soñar... tratar con los gitanos de la Mina y mirarlos de frente, de igual a igual... ni pizca de miedo, mucho respeto porque lo que se vive allí es indescifrable. La gente se va a la India o a Africa, para conocer etnias, pues yo me conformé con lo que tenemos aquí al lado. 

De ahí conocí a un flamenco, mi buen amigo Jose y con él abandoné definitivamente el mundo de la pasarela Gaudí para adentrarme en el mundo de los mercados. No era gitano, pero su forma de vivir, su energía, su cara, sus emociones, sus preferencias sí.

Claro, dejé de leer, los trabajos iban a ser duros.

Pintar paredes con brocha, chandal, bambas,,, me faltaba el pañuelito en la cabeza. Tenía que sacar fuerza física cómo fuera y de dónde fuera. Invoqué el gen vasco y a pintar paredes con patios. En los patios pintaba árboles, graffitis, mariposas, todo a 15 € la hora... poco que ganaba, mucho que gastaba. Los euros circulaban como locos y nadie tenía ni idea que hacía con ellos. Llovían del cielo. Era así. ¿o no?. ¡Ah!, se me olvidaba La fábrica de quesos, (incorporación de tiempos modernos de Charlot). En este trabajo no superé los 15 días de prueba. Madre mía, aquello si que era gordísimo. Cuando no podía más me concentraba en la máquina y usaba el poder mental, para decirle a la máquina que parara de escupirme quesos para ponerlos en cajas...  Las máquinas me empezaron a obedecer y el jefe de planta se dió cuenta, me dijo que se me veía muy apurada y con pocas posibilidades de aprender. Tenía toda la razón.

Usé toda la creatividad para fabricarme un puesto de trabajo más a mí medida. La escuelita. Allí fui tremendamente feliz, empecé a usar los colores para enseñarles inglés a los niños. Los jefes me dieron carta libre para montarla en un espacio que tenían totalmente moribundo. La idea les gustó, ellos ganaron mucho dinero, yo tenía un sueldo normal mil eurista ... pero acabé con bronca de la gorda. Esto me ha pasado bastante a menudo. Una vez que el negocio ha cuajado, los que tienen el dinero quieren más por nada.  La jefa, me decía, tu tienes carisma, yo dinero, dame tu energía para meterme en política... (yo horrorizada), el jefe me dijo -tu tiempo es mío tú me perteneces- No, no, no... eso no. Filosofía medieval (Amos-esclavo) en el 2005 intolerable. Saqué o me hicieron sacar a mi "gitana" poderosa... los gritos e insultos dieron la vuelta al pueblo. Fue la primera vez que tuve que coger la baja por angustía... los primeros indicios de enfermedad por agotamiento empezaron a aparecer...

A todo esto, desde mi familia genética, me llegaban comentarios muy negativos... inútil, cobarde, floja, marginal, desgraciada... Mi entendimiento se bloqueó. ¿Cómo no podían ver el gran esfuerzo que había hecho en mis 25 años de independencia familiar?, ¿Cómo no daban valor al esfuerzo de haber vivido con un soledad infinita en la selva de una gran ciudad o un pueblo de mar?, Anulaban mi historia, mi cultura, mis méritos, mis conocimientos. Era la época del cenit para los del becerro de oro, pero yo ya vivía la crisis.

Una vez estuve 4 días llorando. Sobre todo por la Tierra, por su agua, por sus recursos, por sus gentes, por los cambios que se avecinaban... otro aviso de depresión. Desde dentro sabía que me iba a romper. Dos libros más,  me ayudaron en esta etapa. Orlando de Virginia Woolf... me impresionó, profundamente... su viaje del alma parecido a la mía. La vi-polaridad de su escritora compresible para mi. 

Acepté ir al psiquiatra, para ver si salvaba el pellejo. El alucinó de lo bien que tenía amueblada la cabeza (todos los que han estudiado mi mente, me lo han afirmado), el alucinó de mis viajes mentales (cercanos a la esquizofrenía). Le impresionó la fuerza que había tenido para haber coordinado tanta información intelectual, con tanta vida callejera. Me medicó, me dijo que me olvidara de todas mis inquietudes con las letras y los pinceles y me dijo que nunca llegaría a nada................................................................................................pastillas y la depresión clínica asegurada. Su último diagnóstico, fue que yo simplemente veo cosas que los demás no ven. Una subjetividad importante. Nada más. El se murió.

En un estado de hecha polvo, trabajé en una guardería. 18 niños de 2 y 1 año, para mí sola. El sueldo 700-€.  Levantarme a las 6.30, volver a las 18h... muerta, no,. Muertísima. Volví a tener que ir al médico. Este me diagnosticó clarividencia y a partir de ese momento, junto con el horror de mi día a día... caí ya en la enfermedad profunda. Baja médica 18 meses. Medicación exajerada, engordé 30 kg. No reconocía mi cuerpo y todas las funciones cerebrales dejaban de funcionar una a una. Meses sentada mirando la pared, meses sin tener nada en la mente, años perdidos encerrada en casa, años sin ver los colores del sol, ni los colores de la vida. Años sin palabras. Me habían quitado mi creatividad y sin ella yo desaparezco. No quiero vivir. No me importa nada. Me habían abandonado a una suerte tremendamente dura. Junto a la depresión, también tenía agerofobia. Pánico a salir de casa. La calle me había desmontado y no quería volver a pisarla. Gran esfuerzo para todo. Sin fuerza para nada.

De  esta experiencia, sólo saqué un ensayo-poema sobre la nada. Y desde esa nada profunda y real, puedo negar a los nihilistas, niezchianos y decirles que Dios si que existe.Desde el plano absolutamente existencial... vacío de yo, de contenidos, de valores, de moral... detrás de la nada absoluta está..()  .no escribo el nombre porque no lo tiene.
Nada que ver con el imaginario religioso, esa fase mental, también desaparece en estados de depresión profunda. Es experiencia directa con una fuente de vida. En mi caso sentía confianza y la certeza de que ese estado era transitorio e incluso necesario para restaurar otro modelo de funcionar y evolucionar. Desde mi no mente, dejaba que mi mente se reseteara. 


Enferma, sola, desubicada, gorda, eso sí, no sufría. La medicación era tan fuerte que no tenía reflejos para reaccionar. Así que la enfermedad se estancó y lo que podía haber durado meses, duró 3 años. Hasta que mi amigo Jose, me ayudó a ver el estado en el que me encontraba y a dar portazo al médico, a las pastillas y a mi entorno directo. Ni una llamada preguntando qué tal estás. Entenderlos me ha costado un montón... es un tema delicado y pendiente de tratamiento, supongo que cómo los Hermanos Karamazof... ahora me callo.

No es nada fácil ver la salida cuando estás totalmente drogada. La droga engancha.

Otro libro de Woolf, Flush, me ayudó a ver que esos tres años tremendos, si salía de ahí, algún día, los vería cómo su hubieran sido 3 días. 

Salgo de mi depresión y me encuentro con la colectiva. El esfuerzo que hice por salir fue lo más costoso que he hecho en mi vida. Este esfuerzo ha sido tan largo cómo lo fue la enfermedad. Otros 3 años para re-establecer el equilibrio en mi vida.

El año pasado, volví a coger colores y tengo toda una pecera en casa... ¿valor?, todo el del mundo. Del o a la creatividad. También volví a escribir... el poema de la julivía. Alquimia, transformar el dolor en color.

Este año puedo comunicarme y volver a usar mi esencia.  De acuerdo que la lección ha sido fuerte pero esa fuerza, más espiritual que racional, me ha devuelto a la calle viva y serena.
Por eso a la calle  y a su gente le pido respeto. Nada más que esto. Que me dejen ser cómo soy sin añadirme impedimentos por el morro. 

Hoy agradezco a mi madre que me ayude económicamente (casa-comida). Aunque espero poder costearmela yo en breve.  Hoy aprecio y valoro la salud por encima de otras cualidades. Hoy entiendo y apoyo a los que en estos momentos se desmoronan al perder el trabajo, su centro o su salud. Hoy estoy bien, por eso les digo a los que no lo están, que no se cronifiquen, que diferencien el mal propio del mal colectivo. Qué confíen en la capacidad para salir de cualquier pozo. Lo que me salvó a mi es que nunca perdí el ojo de la meta representación. Es decir... ver en todo momento a mi mente cómo un órgano más. Fuera la identificación mental. Desde la conciencia todavía hay posibilidades de curación. 

Eso si, también pido que la justa justicia ayude a frenar a los que causan pandemias sociales.


Como cierre del viaje ahora opino que la única droga ha de ser el equilibrio, todo lo demás es cuestión de proporción y medida. Ahora se, que las letras y los colores son el antídoto a mi energía interna. Son mi medicina. >no son mi hoby-------------------------< son parte básica de mi estructura, cómo también son las tareas domésticas, incluida la cocina.

LIBERTAD LA HE TENIDO, LA HE PERDIDO Y LA voy RECUPERAnDO... GRACIAS A LA VIDA, A MÍ Y AL APOYO DE TODAS LAS PERSONAS QUE NO ME HAN QUERIDO MANIPULAR NI CAMBIAR. La comprensión ha sido y es la mejor medicina.

Por cierto y a lo Forest Gum... loco es el que hace locuras... yo soy testigo de los viajes de mi mente con letras y colores... otros tendrán números, pero, a parte de enfadarme dos o tres veces con mucha razón, no he hecho ninguna locura. Se que mi cerebro tiene sus cruces, los conozco, se que tengo dislexia o lateralidad en dósis controlables. Soy ordenada y metódica con el kao creativo que llevo. También se que en otro pais o en otro tipo de entorno familiar a mi no me hubiera pasado nada...  o cómo dijo mi psicóloga -Dios mío con las cosas buenas que podrías haber hecho- yo le contesté - Ya las he hecho, pero en silencio. 

"Para vivir no quiero islas, palacios ni torres, !qué alegría más grande vivir en los pronombres!. ¡Quitate ya las señas, los trajes, los retratos.! Yo no te quiero así, disfrazada de otros, hijos siempre de algo. Te quiero libre, pura, irreductible..................... este es otro poema que me guió hacia una verdad que busqué y encontré.

No me quejo, si uno lucha con molinos otros luchamos con esquemas de pensamiento establecidos pero no asumidos... o con mitos trasladados en los tiempos, o con los cuentos.

Hay gente que todavía me envían la envidia como regalo. A esa gente les recomiendo que se lean otra vez Simbad el Marino... él se jugó la vida en todos sus viajes. El ser aventurero no es ninguna tontería.















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