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martes, 12 de marzo de 2013

Cerebros

 En las fotos de mi cumple, aparece uno de mis 7 sobris. Este sobri, es independiente por naturaleza, es de los que camina sin dar la mano y queriendo o sin querer le pasan cosas.

Hace unos meses, los saqué a pasear por la mañana. Después del paseo, nos sentamos en la terraza de un bar de la plaza del mercado.

El sobrino en cuestión, me dijo que quería hacer pis antes de irnos. Nos metimos dentro del bar, yo pagué y el se metió en el lavabo de hombres y sus dos hermanas y yo en zona de mujeres.

De repente oigo una voz, desde dentro del lavabo... era el sobrino, que decía que no podía salir.
Había puesto el pestillo y no sabía quitarlo.

Se le apagó la luz, no se puso nervioso. Simplemente decía que no podía abrir... Las hermanas y yo le dábamos instrucciones, pero no había manera de abrir la puerta. Al final, el camarero jefe, oyó jaleo en la zona de lavabos. Vino y vio el percal. Fue a coger la llave maestra, se llama maestra porque lo abre todo, y por fin abrió la puerta.

Lo primero que hizo el camarero, fue pegarle bronca al sobrino por haberse encerrado. El criaturo, estaba desconcertado, serio y preocupado.

Yo le felicité por no haberse asustado, ni llorado, ni gritado...

Nos fuimos del bar. Esta vez, si que me dio la mano. Mientras caminábamos, el estaba en silencio. De repente me dice... Tía, sabes qué???? Tenemos un cerebro listo y otro tonto.

Yo le miro y le pregunto ¿y eso?... el contesta... - un cerebro mío sabía abrir la puerta, pero el otro cerebro no me dejaba, por eso uno es listo y otro tonto... (se coge la cabeza, cierra los ojos y dice...) Hay dos cables, uno está recto, pero el otro está como un rayo, torcido...(vuelve a abrir los ojos) y me dice... Tía, "pónemelo bien"... yo con una sonrisa de oreja a oreja, le sujeto la cabeza, le hago respirar e imaginarse que  pone recto su parte de cerebro rallada... el respira aliviado y me da las gracias...

Después de este día-loco, lúcido... seguimos trabajando el tema de nuestra dualidad interna. Descubrir esto a los 5 años, me parece genial y qué el de 5 lo tenga en cuenta todavía me parece mejor.

Es curioso, pero los niños, son puro (kao), te sorprenden dejándote muda y sonriente en la mayoría de los casos. A mi me gusta respetar, observar y seguir sus procesos mentales. A ellos les gusta hablar conmigo, por que les tomo en serio y valoro sus vivencias. Ellos piensan y me hacen pensar, ¿qué hay mejor que esto?

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